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Cortesía de.-

Diego


(Le está agarrando la mano a la Tía Nena)


Por fin estás aquí y le estás cumpliendo el sueño más hermoso a tu ahora madre y a mi hermana por elección. Todos te esperábamos con ansias desde que supimos que venías en camino. Fui la primera en enterarme que ya estabas aquí, tú mamá me llamó un viernes por la tarde y me dijo "estoy embarazada" tanto ella como yo nos quedamos calladas por minutos enteros asimilando la noticia.

Al día siguiente sin seguir creyéndolo, nos fuimos al Starbucks de Eugenia y hablamos de ti por horas enteras, entre risas y lágrimas, una vez más corrimos al super y ahí mismo en el baño se volvió a hacer la prueba y por segunda vez casi nos da el mareo cuando vimos la rayita rosa confirmándolo. La abracé y lloramos de todo, de miedo, de emoción, de pánico, de felicidad, de sorpresa, de nervios, de asombro pero sobre todo lloramos de amor. Si alguien sabe lo esperado y deseado que eras esa fui yo.

Siempre dije que ibas a ser hombrecito, gané la apuesta, te sentí en la panza de tu mamá cuando dabas patadas, desayuné con tu mamá cuando le apretabas el ombligo y le dolía, abracé a tu mamá cuando tuvo miedo y lloraba por las noches, acompañé a tu mamá a comprar fajas para su cuerpo angustiada por cómo le quedaría después, llevé a tu mamá a ver la decoración de tu recamara. Estuve con tu mamá siempre, y ahora estoy contigo también.

Viniera lo que viniera, pasara lo que pasara yo me iba a quedar a lado de tu madre y ahora a lado tuyo. Ahora también eres mi responsabilidad, a mí me toca como tu tía, amarte, con ese amor irresponsable de llevarte a un concierto y cuidarte de los empujones, amarte con ese amor irresponsable de dejarte ver televisión hasta las cuatro de la mañana, amarte con ese amor irresponsable de darte chocolates a escondidas, amarte con ese amor irresponsable de estar cuando prendas tu primer cigarro o tomes tu primer cerveza, amarte con ese amor irresponsable de dejarte apretar todos los botones de un elevador mientras nos echamos a correr, amarte con ese amor irresponsable de acompañarte a hacerte un tatuaje, amarte con ese amor irresponsable de dejarte comer pizza y refresco en cantidades industriales, amarte con ese amor irresponsable cuando te rompan el corazón por primera vez, amarte con ese amor irresponsable de llenarte de música y letras. Letras como éstas que son las primeras que te escribo. ¿Eso hace una tía no? y si no es así, ya lo iremos resolviendo en el camino.

Diego, no tienes ninguna responsabilidad en esta vida, no tienes que ser el más guapo, el más aplicado, el más inteligente, el más ordenado, el más alto, el de mejor cuerpo, tu única responsabilidad es ser un hombre feliz con lo que quieras hacer.

Ya nos hacías falta, gracias por llegar.

Te ama tu tía
La Nena.






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"Diego" --La Nena Mounstro

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Cortesía de.-

Salgan con una Mujer que no lee




Éste post me lo robé gracias a mi amigo @in_lack_ech que me lo pasó. Me tomé la libertad de mal traducirlo y dejarlo en mi blog.

" Salgan con una mujer que no lee"

Salír con una mujer que no lee. La pueden encontrar en un aburrido y mugroso bar cualquiera. La pueden encontrar entre la humareda de cigarros, sudores de borrachos y luces multicolores de un exclusivo antro. Donde sea que la encuentren, ella estará sonriendo. Asegúrate que insista en seguir hablando, aun cuando la gente que esté con ella aparte la mirada. Atráela con trivialidades poco sentimentales. Escoge frases hechas mientras te ríes por dentro. Por las noches quédate con ella más tiempo del debido cuando sea necesario. Ignora tu palpable y evidente cansancio. Bésala en la lluvia bajo el débil brillo de una lámpara callejera, hazlo así porque lo viste en una película. Observa la falta de significado que tiene. Llévatela a tu departamento. Descarta la idea de hacerle el amor. Cógetela.

Permite que la ansiedad por tener un contrato que ni siqiuera está escrito te envuelva suave e incómodamente en una relación. Encuentra intereses en común en el mismo terreno como que les guste el sushi o la música regional. Construye un impenetrable lugar en ese terreno. Hazlo sagrado. Retírate cada vez que los vientos se pongan fuertes o las tardes se hagan demasiado largas. Habla de cosas sin importancia. Piensa poco. Permite que los meses pasen desapercibidos. Pídele que se mude contigo. Déjala que ella se encargue de la decoración. Discutan por cosas ilógicas como por ejemplo, que la puta cortina del baño necesita cerrarse para que no se junte el moho. Deja que pase un año sin que te des cuenta. Empieza a darte cuenta.

Imagínate que probablemente te vas a casar con ella porque ya perdiste mucho el tiempo de todas maneras. Llévala a cenar al piso cuarenta y cinco de ese restaurante que está fuera de tus posibilidades. Asegúrate de tener una vista hermosa de la ciudad. Tímidamente pídele al mesero que traiga una copa de champagne con el modesto anillo dentro de el. Cuando ella se de cuenta, pídele que se case contigo con todo el entusiasmo y la sinceridad que puedas mostrar. No te preocupes si sientes como que tu corazón se estrellara en un vidrio. Para el caso, tampoco te preocupes si de hecho no lo sientes. Si hay aplausos permite que se estanquen. Si ella llora, sonríe como si nunca hubieras estado más feliz. Si ella no lo hace, sonríe de todas maneras.

Deja que los años pasen desapercibidos. Consigue una carrera no un trabajo. Compra una casa. Ten dos hijos asombrosos. Trata de educarlos bien. Falla frecuentemente. Cae en una aburrida indiferencia. Cae en una indiferente tristeza. Ten una crisis de la mediana edad. Lleguen a viejos. Contempla tu falta de logros. Siéntete por momentos satisfecho pero la mayor parte del tiempo siéntete vacío y etéreo. Siente, cuando salgas a caminar que quisieras no regresar o como si el viento pudiera llevarte. Contrae una enfermedad terminal. Muere, pero solo después de darte cuenta que la mujer que no lee nunca hizo temblar tu corazón con una verdadera pasión, que nadie va a escribir la historia de sus vidas, y que ella va a morir también con solo un leve y atenuado arrepentimiento que nada surgió de su capacidad de amar.

Haz eso ¡maldita sea! porque nada jode más que una mujer que lee. Hazlo, te digo, porque una vida en el purgatorio es mejor que una vida en el infierno. Hazlo, porque una mujer que lee, posé un vocabulario que puede describir el amorfo desencanto que provoca llevar una vida insatisfecha - un vocabulario que analiza sintácticamente la belleza innata haciendo del mundo un lugar de necesaria accesibilidad en lugar de un ajena maravilla. Una mujer que lee tienen un vocabulario que sabe distinguir entre la engañosa y desalmada retórica de alguien que no puede amarla, y la desesperación inarticulada de alguien que la ama demasiado. Un vocabulario, maldita sea, que hace de mi raciocionio insustancial un truco barato.

Hazlo, porque una mujer que lee entiende la sintaxis. La literatura le ha enseñado que los momentos de ternura vienen en un esporádico pero reconocible intervalo. Una mujer que lee, sabe que la vida no es una gráfica; sabe que hay puntos bajos los cuales llegan con el flujo de la decepción. Una mujer que ha leído entiende el sentido de las pausas irregulares en el titubeo de una respiración de una mentira constante. Una mujer que ha leído, percibe la diferencia entre un esporádico momento de rabia y un constante y arraigado hábito de alguien que, su amargo cinismo lo ciega, lo ciega al punto de no tener razones lógicas, o propósitos y que insiste a pesar de que ella ha hecho sus maletas dándole una despedida renuente y donde ella ha decidido que yo soy puntos suspensivos y no un periodo. Sintaxis que da el ritmo y la cadencia de una vida bien vivida.

Salgan con una mujer que no lee, porque la mujer que lee sabe la importancia de la trama. Ella podrá seguir la delimitación de un prólogo y la filosa cresta de el clímax. Ella los siente en su piel. La mujer que lee será paciente con los intervalos y agilizará un desenlace. Pero por sobre todas las cosas, una mujer que lee, sabe mejor que nadie el significado de un inminente final. Y está de acuerdo con eso. Ella le ha dicho adiós a un sin fin de heroes con solo una pizca de tristeza.

Sal con una mujer que no lee, porque una mujer que ha leído va a ser la narradora de sus vidas. Tú con la Joyce, tú con Nabokov, tú con la Woolf. Tú en la biblioteca, en el andén del metro, tú en la esquina del café, tú en la ventana de tu habitación. Tú que has hecho mi vida tan malditamente difícil. La mujer que ha leído le ha dado un giro a su vida atascandola de significados. Ella insiste en que tiene una gran narrativa, que su reparto de soporte es colorido, y su tipo de letra es valiente. Tú, la mujer que lees me hace querer ser todo eso que no soy. Pero soy débil y te voy a fallar , porque tu has soñado adecuadamente, con alguien mejor de lo que yo soy. Tu no vas a aceptar una vida como la que describí al principio de este escrito. Tu no vas a aceptar nada menos que pasión, y perfección y una vida digna de ser contada. Así que aquí termino contigo, mujer que lee. Toma el próximo tren al sur y llevate a tu Hemingway contigo. Te odio, de verdad te odio.

** Nota propia**: Las mujeres que leemos, sabemos que todas las historias tienen un final, pero, que lo más importante es la trama.






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Traducido y Publicado por La Nena Monstruo
Salgan con una mujer que no lee

Post Original (en ingles) You should date an illiterate girl 
por Charles Warnke


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